Hay silencios que calman tu espíritu.
Silencios que callan los ruidos externos
y te permiten oír tu voz.
Silencios en el que te recoges y, escuchas las respuestas.
Encuentras la calma.
Silencios que callan los ruidos externos
y te permiten oír tu voz.
Silencios en el que te recoges y, escuchas las respuestas.
Encuentras la calma.
Y hay silencios que son como un cristal agrietado.
Lo que ves a través está roto, desdibujado.
En ese silencio agrietado, hay ruido.
Como un chirrear de dientes, no hay quietud ni armonía.
Así venga el viento ¡
Fuerte con furia, y con la ayuda de esas ramas del árbol
Que tocan la ventana, rompan el cristal agrietado.
Y el aire se lleve todo pensamiento y ruido.
Dejando solo silencio y armonía
Fuerte con furia, y con la ayuda de esas ramas del árbol
Que tocan la ventana, rompan el cristal agrietado.
Y el aire se lleve todo pensamiento y ruido.
Dejando solo silencio y armonía
Pilar

1 comentario:
Ese hermoso silencio que uno suele buscar para apaciguar el ruido de lo que desespera, suele encontrarse en el vacio de una mirada perdida al horinzonte, sin buscar un punto de referencia, en ese momento tu mente se transporta en un vacio sonoro, que te da alas para volar a la calma que necesitas. Ese silencio te dejará oir atento el sonido de tus pensamientos. Ese silencio nunca es mudo, pero su voz no es ruido. es un susurro al oido.
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